Nos estamos quedando sin Antibióticos

Hoy tengo que decirles que nos estamos  quedando sin antibióticos. Es una realidad difícil de imaginar pero es así. Las  razones son muchas y variadas, pero pueden resumirse en dos principales.

1.  La resistencia progresiva de las bacterias a los antibióticos.

Las bacterias  parasitan a los seres humanos desde hace miles de años y los antibióticos han  resultado, con mucho, la mejor arma contra ellas. El problema es que las  bacterias son capaces de hacerse resistentes a los antibióticos. Este hecho,  que hasta ahora ha sido inevitable, se ve favorecido por determinadas acciones de  los seres humanos:                 -  Uso generalizado. Todos los médicos usan antibióticos. Aunque nadie discutiría  que los fármacos de quimioterapia los deben usar sólo los especialistas en  oncología, se asume con total normalidad que los antibióticos, cuya diversidad  es muy amplia, sean utilizados por cualquier médico aunque no esté  especializado en su uso. Además, no sólo en medicina se usan antibióticos. En  la agricultura y ganadería, su uso es masivo y menos controlado que en  medicina. Y más aún, la población general asume que los antibióticos son como “parte  de la familia” y los usa indiscriminadamente.

A esto se une otro problema:

-Facilidad  de acceso. Es muy fácil conseguir antibióticos sin receta médica. Incluso algunos  farmacéuticos los facilitan ante consultas por catarros o bronquitis.

-Apariencia  de seguridad. Parece que los antibióticos son inocuos. Salvo la tan frecuente  alergia a penicilina (muchas veces inexistente), la gente cree que no tienen  efectos secundarios. Nada más lejos de la realidad.

Estos hechos hacen que los antibióticos  estén presentes en muchísimos sitios (agua, alimentos, productos de limpieza, etc.).  Las bacterias utilizan su capacidad de adaptación y van haciéndose resistentes  a medida que se ponen en contacto con ellos.

La resistencia a los antibióticos ha  sido tradicionalmente un problema hospitalario. Es fácil de entender que las  “bacterias hospitalarias” son más resistentes que las bacterias de fuera del  hospital. Actualmente existen bacterias en algunos hospitales que son  literalmente resistentes a todos los antibióticos conocidos. Pero, de forma  progresiva en los últimos años, las bacterias de fuera del hospital también se  están haciendo más resistentes. De hecho, en determinadas zonas,  afortunadamente todavía no en España, están tan o más presentes que las  “sensibles”. Esto da lugar a infecciones más difíciles de tratar y a la  necesidad de utilizar antibióticos que hasta ahora sólo se utilizaban en los  hospitales. Antibióticos más caros y con más efectos secundarios.

2.  Las empresas farmacéuticas no invierten lo suficiente en la investigación en  nuevos antibióticos.

El avance médico viene determinado por el descubrimiento / invención de nuevos  medicamentos por parte de la industria farmacéutica. Y esto forma parte del  negocio de las empresas farmacéuticas. Mi intención en este escrito no es discutir  los aspectos éticos de esta situación. Simplemente expongo la situación real.  Pues bien, por distintas razones, las prioridades actuales de las empresas  farmacéuticas no pasan por el desarrollo de nuevos antibióticos. De hecho, son  muy escasos los antibióticos que se espera que salgan al mercado en los  próximos años.

Por todo lo expuesto anteriormente, es  fundamental que cuidemos los antibióticos de los que disponemos hoy. Cada vez  será más difícil encontrar un antibiótico para tratar eficazmente una infección.  Y esto significaría un retroceso a la época pre-antibiótica.

Por último, expongo varias  consideraciones para cuidar los antibióticos:

  1. No  tomar antibióticos NO recetados por un médico. Nuestro vecino NO entiende de  antibióticos.
  2. Los  antibióticos NO son inocuos. Tiene efectos secundarios y sobre todo, afectan a  nuestro medio ambiente y a las bacterias que viven en él.
  3. NO  tomar antibióticos para procesos virales tan comunes como la gripe.
  4. La  fiebre se trata con antitérmicos (paracetamol). NO se trata con antibióticos.
  5. Si  nuestro médico nos receta un ciclo de antibióticos, NO debemos dejarlo a  medias.
  6. Consumir  alimentos NO tratados con antibióticos. Si NO los consumimos no será rentable  producirlos

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