¡¡Aleluya!!. Un nuevo antibiótico

Es un buen motivo para alegrarse la noticia de la aprobación de un nuevo fármaco. En este caso, la aprobación hace unos meses en EEUU de un nuevo antibiótico, la Dalbavancina. Pronto lo tendremos en España. Pero quizá no lo traería a este blog si no fuera por lo extraordinario del acontecimiento.

Hace unos meses publiqué en este mismo blog una entrada muy demostrativa, “Nos estamos quedando sin antibióticos” donde ya introduje el tema. Pero la cosa no tendría más importancia dado el enorme arsenal de antibióticos existentes. Los hay que teóricamente eliminan cualquier microorganismo patógeno que pudiera cruzarse en nuestro camino. Sin embargo, la realidad es que hay bacterias resistentes a todos los antibióticos conocidos. Y este es un problema creciente a nivel mundial.

Las causas más importantes de este hecho son el enorme abuso en el uso de antibióticos tanto en humanos como en animales –más en unos sitios que en otros-, la globalización -en el sentido de la rapidez y facilidad de propagación de una bacteria resistente a través del mundo- y las características de la población. Sí, desgraciadamente el problema de la resistencia se seba en las personas más vulnerables, por su mayor relación con los hospitales y las residencias de larga estancia (reservorio de bacterias resistentes). Y esas personas son las personas mayores y con múltiples patologías.

Frente a esto, lo que habría que hacer, parece al menos de sentido común, sería intentar reducir la resistencia a los antibióticos y generar nuevos antibióticos. En relación a la disminución de la resistencia a antibióticos, de forma progresiva se está adquiriendo conciencia y van siendo cada vez más numerosas las iniciativas en ese sentido. Esto daría para comentar mucho más.

La generación de nuevos antibióticos, dejando aparte la situación de la investigación pública en este sentido, depende de las compañías farmacéuticas. ¿Y donde está el problema?. Si se supone que no hay, el que saque un nuevo antibiótico lo vende genial. Por tanto, beneficio para la compañía y para los pacientes. Pues no. No parece que esto de los antibióticos sea rentable. Después de todo, un antibiótico se usa unos días y afortunadamente las personas con infecciones por gérmenes multirresistentes son escasas. Luego, todo este esfuerzo económico para un fármaco que usará poca gente y durante pocos días. Parece más razonable invertir en otros fármacos, para el colesterol por ejemplo, que tome mucha gente y durante mucho tiempo. O quimioterápicos, que son carísimos.

No me entiendan mal. No quiero en absoluto afirmar que los fármacos para el colesterol o los quimioterápicos no sean necesarios. Lo que digo es que, asumiendo que el tiempo medio para la generación de un fármaco hasta su comercialización final puede ser de hasta 10 años, o nos ponemos las pilas o podemos vernos como en los años 30, con infecciones intratables por falta de antibióticos.

Saludos.